sábado, 14 de junio de 2014

AMOR A LA MEXICANA Capítulo 6


De escritora a escritora, de poeta enamorada a poeta elocuente, de genio a genio. Hoy dedico este capítulo a una persona especial, si,  a ti, que aunque lo único que recuerdo de ti es que eras la productora y amabas fumar.
He leído tus post en la mula, debo confesar que motivaste en mí los deseos de escribir y hoy lo hago, disfrutando de este pasatiempo que es casi un deleite.
Hoy, no tengo nada que crear, seré objetiva y critica y escribiré lo que más me gusto de tus escritos.
La manera en la que enfocas cada párrafo (#tantahuevadacomoqueescursi) y las irrupciones que haces para darle un toque de ti (#sobonameveo), (#taquefeeling).
También me gustan las descripciones que realizas, todas casi tan reales, es como si pincelarás con palabras anécdotas tan llenas de sentimiento.
Por ejemplo cuando citas “el marboro rojo que sostenía entre sus manos” y los finales que pones, es tan bonito. Sinceramente, la primera vez que leí lo que habías escrito me quede muy sorprendida, pues a primera vista me pareciste una persona seria y cerrada que lo único que quería esa noche era fumar.
Y concuerdo contigo en que, si de verdad te gusta una persona debes ser indiferente y distante, que como buenas masoquistas nos atraen las personas que no nos dan bola. Como aquella noche en que despertaste mi atención pero yo no la tuya y recuerdo claramente que te pedí (#casiimplorandocausa) que si podía quedarme a dormir en tu casa, tu tajante NO me devolvió a la realidad. Nadie toma en serio a una completa desconocida.
Recordar es mi modo de vivir, aunque no es bueno vivir de recuerdos, pero nos devuelve a los errores del pasado (#yaaprendipe), (#nuncatanaventada).
Y hoy después de casi dos años y de leer tus publicaciones pienso que la primera impresión no siempre es la correcta.
Y aprovecho la misiva para felicitarte por tus columnas, debo reconocer que preferí leerlas a estudiar para mis exámenes que son sagrados. (#nuncatanatea)
(#taqueemocionantescausa), (#nodejesdepublicar).
Gracias sinceramente por tus palabras, que me dejaron perpleja y a la vez extasiada, espero que te vaya bonito y que el amor llegue a tu vida (#yestaveznosalgascorriendoporlapuertadeatras).
Quiero despedirme con esta reflexión: “La verdadera riqueza es aquella que atesoramos con el corazón y no con el pensamiento”.




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