Chapter two
Papi, me envías 20 so para una butifarra?
Recuerdo que era Viernes, terminaba los parciales y pronto iría corriendo a divertirme.
Ya, no sabía que era ahí, no conocía a nadie.
Solo había oído rumores. Gracias a mi adicción por la lectura, encontré un texto de Jaime Bayly, como diría Alan Garcia: Un visionario ese c***do.
En el libro, No se lo digas a nadie, hay una referencia al parque Kenedy, un lugar en Miraflores, donde hay, o había, movimiento de personas que aman a aquellas de su mismo sexo.
Recuerdo que me comí ese libro. Leía en clase y en recreos. Lo acabe en dos o tres días. Bendito seas Alan Garcia por crear el CMSPP. Y Gracias por llenar la biblioteca de libros que ... bueno, contenian información que seguramente, a la fecha sería categorizada como censurada.
Y volviendo al parque, una vez que aprendí las rutas y descubrí como llegar con pocos soles hasta Miraflores. Me adentre en su búsqueda...
Recuerdo que iba sin suerte esperando encontrar un indicio, algo que me dijera es ahí. Pero ahí no era.
Al principio, iba solo los domingos, a ver las pinturas a medio día, con un sol radiante, luego una vez se hizo de noche y me quedé jugando ajedrez en un pasadizo cerca a un cajero Scotiabank.
En otra oportunidad probé un dulce, melcocha creo que se llama. Y finalmente la tan ansiedad butifarra.
Pero no os distraigais, que el reto era encontrar gays.
No note nada raro en mis visitas diurnas. Así que debía encontrar mas información.
Creo que fue ella quien me lo dijo por primera vez ... se llama Valetodo ... pero tu no vayas - me dijo. Tu dedícate a estudiar- recalcó.
Practicabamos para el examen de biología y nos recostamos en mi cama. Ella empezó a frotarse pierna contra la mía.
Yo no supe que hacer, solo había visto una escena en una película y bueno me recosté encima de ella.
LM me miró y la miré. Me sonrió y le sonreí.
Luego me quede sin saber que hacer y bese su cuello. Y tímidamente le pregunté- puedo besarte en los labios? No- respondió tajante.
Se incorporo y mencionó que ya tenía novia.
Me quedé helada. Me había usado. Solo quería aprobar. Y ver que tan lejos podía llegar conmigo.
Se disculpó y se fue. Pensé que todo quedaría ahí. Pero no, un día me mordió en plena clase.
Y no pude gritar o quejarme. Tuve que contenerme. Una amiga suya vio lo que había echo y le dijo ya déjala.
Así que por azares del destino me retrase un ciclo y deje de tener cursos con ella.
Volviendo a Miraflores, un día me arme de valor y fui, me puse el gorro qué mi madre me tejió y una bufanda gris que me gustaba mucho.
Pero ese es otro capítulo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario