domingo, 29 de junio de 2014
jueves, 26 de junio de 2014
Hola, ¿Qué haces?
Es normal, no tiene nada de extraordinario, simplemente se torna grato. De repente, crees que conoces a alguien, no le das importancia.
Días más tarde, años quizás, escuchas su voz, pero esta vez no de frente, encuentras su voz en canciones que canta alegre...
TE ENAMORA , pero crees que es muy rápido, como crees? No no es amor. Es admiración , es idolatría, es sorpresa.
Pasas del me gusta al ME FASCINA y luego al , será real? Tendré posibilidades?
En un universo paralelo, claro que si, en un panorama fantástico es real.
En tu mente, para tu alegría, si existe esa posibilidad.
Pero algo es cierto, el amor no brota como el agua del mar, es como una semilla que se siembra y se cultiva, con cuidado, no se pone demasiada agua porque se ahoga, ni se le expone demasiado al sol por que se seca.
Huyes, corres mientras puedes, mientras por dentro te mueres por quedarte solo un momento más, hablarle.
Tener esa oportunidad, bailar, abrazar, mirar, sentir, tocar, cantar, reír, besar.
Y de repente ...
Como si no existiera otra palabra para describir como te hace sentir. De repente y de la nada, abrazo esas palabras deseando que no sean lo único que abrace.
Hola, ¡Qué haces?
Nooo, en serio, anda que bueno, que tengas un lindo día, que tengas éxito en lo que hagas, no sabes que más decir, pero esperas, esperas y esperas.
No sabes que es lo que ella quiere, quizás por ahora es mejor esperar.
Esperar, esperar, esperar ...
Días más tarde, años quizás, escuchas su voz, pero esta vez no de frente, encuentras su voz en canciones que canta alegre...
TE ENAMORA , pero crees que es muy rápido, como crees? No no es amor. Es admiración , es idolatría, es sorpresa.
Pasas del me gusta al ME FASCINA y luego al , será real? Tendré posibilidades?
En un universo paralelo, claro que si, en un panorama fantástico es real.
En tu mente, para tu alegría, si existe esa posibilidad.
Pero algo es cierto, el amor no brota como el agua del mar, es como una semilla que se siembra y se cultiva, con cuidado, no se pone demasiada agua porque se ahoga, ni se le expone demasiado al sol por que se seca.
Huyes, corres mientras puedes, mientras por dentro te mueres por quedarte solo un momento más, hablarle.
Tener esa oportunidad, bailar, abrazar, mirar, sentir, tocar, cantar, reír, besar.
Y de repente ...
Como si no existiera otra palabra para describir como te hace sentir. De repente y de la nada, abrazo esas palabras deseando que no sean lo único que abrace.
Hola, ¡Qué haces?
Nooo, en serio, anda que bueno, que tengas un lindo día, que tengas éxito en lo que hagas, no sabes que más decir, pero esperas, esperas y esperas.
No sabes que es lo que ella quiere, quizás por ahora es mejor esperar.
Esperar, esperar, esperar ...
miércoles, 25 de junio de 2014
lunes, 23 de junio de 2014
Una hoja en blanco
Es todo lo que necesito para darte mi mano
Es difícil recordarte pero sé que te he visto en algún lado
Es un efecto extraño, es verte y sentir tu llamado
En la brisa el viento, me pide que vuelva a tu lado
En la noche una tormenta me dice que tú me has amado
Son como ráfagas de fuego lo que siento cuando te veo
Es como si tuviéramos un destino escrito
Como si en algún sitio yo te visto
Solo sudo y me desvisto
Pensando que te quiero y que debo de verte
Saciar mi sed de amarte, de tenerte
Saber si esto es cierto o si estoy abandonado a mi suerte
PORQUE VERTE Y NO TENERTE ES COMO PERDERTE
PORQUE SIENTO QUE SI TE TENGO YO ME HARIA FUERTE
SERAS LA LLAVE QUE DESPIERTE EN MI TODO LO BUENO
TODO LO ALEGRE, COMO DALI CUANDO CONOCIO A SU AMADA
SALTO POR LA ORILLA DE UN MAR EN CALMA
Es que las cosas buenas llegan cuando menos lo esperas todo
gira y da vueltas
Sientes que el silencio termina y un enorme bullicio en tu
pecho se anida
Sientes que vuelas y que puedes conquistarla
Puedes tenerla, puedes amarla.
No se cómo esto vaya a terminar
Pero algo si es cierto, hoy me has hecho soñar
Como antes amores despertaron en mi emoción
Solo que ahora es distinto no es ficción
jueves, 19 de junio de 2014
lunes, 16 de junio de 2014
AMOR A LA MEXICANA Capitulo 7
Amanece, estas entre mis brazos y yo solo pienso en una cosa, abrazáme. Abrázame tan fuerte que podrías partir y no dejar ese vació. Se que te vas, que regresas al país que te vio nacer, pero no puedo aceptarlo.
No, quiero irme contigo. Pero luego lo pienso y creo que es lo mejor. Dejarte ir, pero quiero que recuerdes lo que vivimos.
Pensar que no quería quererte, no lo pude evitar. Pero en fin, te vas. Andate pues, ahogo un susurro y te despiertas.
Ariana, digo despacito, Ariana por favor prométeme que no me olvidarás. Lorena, dice ella, sabes que no lo haré, ¿cómo podría?
Por favor, necesito que lo prometas.Esta bien, lo prometo tontita, no te olvidaré. Y prometé que no me dejarás de querer. Prometo que no dejaré de quererte.
Hoy que han pasado casi 15 años, recuerdo esa promesa mientras camino por las calles de México, de donde nunca quise partir, ni aún cuando me enteré que te casabas y que las promesas que me hacías eran mentira. Que esos maravillosos años a tu lado no eran tan maravillosos para ti.
Y sentía una tristeza infinita y un gran dolor en el pecho, pero te debía olvidar. dejarte ir como aquella vez hace casi 15 años cuando hacías tu promesa.
Solo espero que seas feliz, con quien este de turno esta vez, y si, esta vez de verdad la amas, no le prometas amor eterno, solo hazlo, y haz de sus días en la tierra los más felices y no la dejes, y no la hagas llorar.
Espero que seas feliz aunque ya no este en tu recuerdo y quizás tampoco en tu corazón.
No, quiero irme contigo. Pero luego lo pienso y creo que es lo mejor. Dejarte ir, pero quiero que recuerdes lo que vivimos.
Pensar que no quería quererte, no lo pude evitar. Pero en fin, te vas. Andate pues, ahogo un susurro y te despiertas.
Ariana, digo despacito, Ariana por favor prométeme que no me olvidarás. Lorena, dice ella, sabes que no lo haré, ¿cómo podría?
Por favor, necesito que lo prometas.Esta bien, lo prometo tontita, no te olvidaré. Y prometé que no me dejarás de querer. Prometo que no dejaré de quererte.
Hoy que han pasado casi 15 años, recuerdo esa promesa mientras camino por las calles de México, de donde nunca quise partir, ni aún cuando me enteré que te casabas y que las promesas que me hacías eran mentira. Que esos maravillosos años a tu lado no eran tan maravillosos para ti.
Y sentía una tristeza infinita y un gran dolor en el pecho, pero te debía olvidar. dejarte ir como aquella vez hace casi 15 años cuando hacías tu promesa.
Solo espero que seas feliz, con quien este de turno esta vez, y si, esta vez de verdad la amas, no le prometas amor eterno, solo hazlo, y haz de sus días en la tierra los más felices y no la dejes, y no la hagas llorar.
Espero que seas feliz aunque ya no este en tu recuerdo y quizás tampoco en tu corazón.
Hay una rosa en mi jardín
Se que estas allí, esperando más de mi
Saber que hago , a que me dedico, a que le temo
El problema de mi vida no es ser sincera
El problema radica en decir más de lo que debo
Quisiera que supieras cuanto te quiero
Quisiera, pero a la vez no quiero,
Es difícil decir que te amo, para luego sufrir
Es indescriptible detallar como me siento cuando te veo
Es como el viento que corre mientras suspiro
Es la noche que cubre al día cuando escucho tu canción.
Eres esa flor que espero, eres la rosa de mi jardín
Aunque jardín no tengo.
Quisiera poder ofrecerte algo más que una amistad
Pero el brillo de tu cuerpo me deja ciega
Y no puedo verte, es por eso que no te puedo amar
No del todo, no como quisiera, no como lo sueño.
Saber que hago , a que me dedico, a que le temo
El problema de mi vida no es ser sincera
El problema radica en decir más de lo que debo
Quisiera que supieras cuanto te quiero
Quisiera, pero a la vez no quiero,
Es difícil decir que te amo, para luego sufrir
Es indescriptible detallar como me siento cuando te veo
Es como el viento que corre mientras suspiro
Es la noche que cubre al día cuando escucho tu canción.
Eres esa flor que espero, eres la rosa de mi jardín
Aunque jardín no tengo.
Quisiera poder ofrecerte algo más que una amistad
Pero el brillo de tu cuerpo me deja ciega
Y no puedo verte, es por eso que no te puedo amar
No del todo, no como quisiera, no como lo sueño.
He decidido
Que cuando acabe lo que siento por ti, no debo quejarme ni
reír.
Debo ser feliz por lo mucho o lo poco que vivimos juntas,
Cuando acabe lo que empecé recordaré el camino
Cuando las luces iluminen mi baile y mi cuerpo gire
Cuando la noche ya no sea oscura y brille
Cuando vuelva a mi tu dulzura, tu desenfreno y locura,
Cuando aprendas a amarme y luego cantes
Cuando estés a mi lado aun sin acompañarme
Cuando escuches un verso mío y sientas que tu mundo se
expande
Eh ahí amiga mía, que volveré a mirarte como antes.
Con esos ojitos cargados de amor y ternura,
Como de quien mira una flor
Que dichosa sería entonces
Mirando tu piel y sabiéndola mía
Viéndote aun sin ver, con un millón de sentimientos
encontrados
Por tu forma de ser cuando nos amamos
A cada instante verte florecer en mis manos
Verte aumentar tu placer
Y luego nos amamos
Y vemos el ayer, ¿dónde estábamos? ¿Por qué nos juntamos?
Y en un futuro no muy lejano, podré asir tu querer
Y sabré que eres tú la mujer.
sábado, 14 de junio de 2014
AMOR A LA MEXICANA Capítulo 6
De
escritora a escritora, de poeta enamorada a poeta elocuente, de genio a genio.
Hoy dedico este capítulo a una persona especial, si, a ti, que aunque lo único que recuerdo de ti
es que eras la productora y amabas fumar.
He
leído tus post en la mula, debo confesar que motivaste en mí los deseos de
escribir y hoy lo hago, disfrutando de este pasatiempo que es casi un deleite.
Hoy,
no tengo nada que crear, seré objetiva y critica y escribiré lo que más me
gusto de tus escritos.
La
manera en la que enfocas cada párrafo (#tantahuevadacomoqueescursi)
y las irrupciones que haces para darle un toque de ti (#sobonameveo), (#taquefeeling).
También
me gustan las descripciones que realizas, todas casi tan reales, es como si
pincelarás con palabras anécdotas tan llenas de sentimiento.
Por
ejemplo cuando citas “el marboro rojo que
sostenía entre sus manos” y los finales que pones, es tan bonito.
Sinceramente, la primera vez que leí lo que habías escrito me quede muy sorprendida,
pues a primera vista me pareciste una persona seria y cerrada que lo único que
quería esa noche era fumar.
Y
concuerdo contigo en que, si de verdad te gusta una persona debes ser
indiferente y distante, que como buenas masoquistas nos atraen las personas que
no nos dan bola. Como aquella noche en que despertaste mi atención pero yo no
la tuya y recuerdo claramente que te pedí (#casiimplorandocausa)
que si podía quedarme a dormir en tu casa, tu tajante NO me devolvió a la
realidad. Nadie toma en serio a una completa desconocida.
Recordar
es mi modo de vivir, aunque no es bueno vivir de recuerdos, pero nos devuelve a
los errores del pasado (#yaaprendipe),
(#nuncatanaventada).
Y
hoy después de casi dos años y de leer tus publicaciones pienso que la primera
impresión no siempre es la correcta.
Y
aprovecho la misiva para felicitarte por tus columnas, debo reconocer que
preferí leerlas a estudiar para mis exámenes que son sagrados. (#nuncatanatea)
(#taqueemocionantescausa),
(#nodejesdepublicar).
Gracias
sinceramente por tus palabras, que me dejaron perpleja y a la vez extasiada,
espero que te vaya bonito y que el amor llegue a tu vida (#yestaveznosalgascorriendoporlapuertadeatras).
Quiero
despedirme con esta reflexión: “La verdadera riqueza es aquella que atesoramos
con el corazón y no con el pensamiento”.
AMOR A LA MEXICANA Capítulo 5
Lorena
Donado, la hija de importante exportador portuario. Tenía una magnifica
sonrisa, ojos cálidos, cabello lacio negro largo, la tez bronceada, tenía
brillo en la mirada. Una silueta envidiable, un alma pura y un corazón muy
grande. Su belleza física fue lo primero que llamo mi atención.
En
una de mis tantas excursiones por los hospitales, la vi y quede perpleja, era
ella. Definitivamente ella era la persona que necesitaba para la pintura que se
me había encargado para una campaña de sensibilización para personas con VIH.
La ministra de Salud de Perú, me había pedido,
como favor especial, que le ayudara con unos cuadros para dicha campaña, pues
quería mediante ella catapultarse en las encuestas con miras a los próximos
comicios electorales.
Y
Lorena era perfecta para tal compromiso. Me acerque sigilosa y me presente
diciendo:
¿Es
usted la doctora encargada de este servicio? Mucho gusto, mi nombre es Ariana
Cortez Hidalgo, artista plástica, debo realizar unas pinturas para una campaña
de salud y quisiera saber si tendría la gentileza de posar para una de mis
pinturas.
Déjeme
responder a su pregunta: No estoy encargada de este servicio y si me gustaría apoyar,
si me comenta un poco más acerca de lo que pretende hacer. Soy Lorena Donado
Rioja, Médico Internista de este servicio.
Bueno,
agradezco su interés por participar, no le quitaré mucho tiempo, solo debo
pedirle permiso para mirarla mientras realiza sus labores y retratarla. Si no
le molesta claro.
Para
nada, por mí no hay ningún inconveniente, acompáñeme entonces, que ya voy a
iniciar mi rotación.
Y mientras
más la observaba, más gestos agradables podían notar. Y cada detalle iba siendo
plasmado en mi lienzo, cada gesto, cada mirada, cada movimiento de sus
delicadas y suaves manos, y con qué paciencia atendía y como se expresaba. Mi
sensibilidad estaba a flor de piel y sentía el aire que respiraba, sentía el
suelo bajo sus pies, era como sentir que ella volaba, y los gestos de
preocupación y los de alegría al ver mejorías en sus pacientes.
Cuando
acabe el cuadro, puse por excusa que era necesario volverla a ver, para darle
los últimos detalles, y que si podía ir a mi taller sería fantástico, le di mi
tarjeta y ella me entrego la suya.
Me despedí
dándole las gracias por su tiempo y su paciencia. Y cuando me acerque para
darle un beso de despedida, tropecé y mis labios rozaron muy cerca de los
suyos. Fue como si un impacto de electricidad alcanzara mi cuerpo. Gire
rápidamente y me fui.
El
desconcierto se apoderó de mí, ¿Qué había ocurrido? Acaso estaba a punto de
sucumbir en un nuevo sentimiento nunca antes experimentado y que algunos llaman
erradamente ¿Amor?
No,
quizás era solo una fuerte atracción y nada más.
A la
mañana siguiente, recibí una inesperada visita. De pie, y frente a mi puerta
estaba Lorena, vestía unos jean apretados y una chamarra de cuero color café.
Hola,
dijo ella. Sé que puede parecer sorpresiva mi visita pero no aguante las ganas
de ver… los cuadros que pintaste ayer.
Bueno,
aún le faltan algunos detalles, pero si deseas te puedo mostrar cómo van.
Me
encantaría, dijo sonriente.
El recibidor
le abría paso al jardín empedrado que conducía al patio principal, al centro,
una modesta pileta con un ángel. Una escultura de mármol al lado de la puerta
principal nos recibía con un aire a grandiosidad.
En la sala el David de Miguel Ángel se erguía
majestuoso, Y algunas imágenes más adelante que no reconocía, cautivaron mis
ojos. Ariana era una excelente artista, tenía un fino gusto para los acabados y
los detalles. Me gustaba la decoración de su casa, y finalmente me llevo al
taller que estaba junto a su cuarto y dentro de su casa, en un área separada,
era un cuarto blanco, y dos enormes ventanas le daban paso a una maravillosa
vista, a lo lejos se distinguía las costas de la playa Manzanillo, una de las
más bellas de todo México.
El
primer lienzo mostraba a una mujer demacrada que trataba de esbozar una sonrisa
de mejoría, pero una profunda tristeza en sus ojos nublaba su mirar, Lorena
hacía un perfecto contraste, pues tomaba entre sus manos las decaídas y débiles
de la otra mujer, y luego de una breve conversación conseguía mejorar su ánimo,
era un efecto casi mágico. Como conmovedor. Le pregunte por la historia de
aquella mujer.
Casi
puedo sentir que estoy nuevamente ahí, me dijo. Ella es Ana Bonett Torres, Era
doctora en el servicio de Pediatría, hasta que le diagnosticaron VIH, lo más
difícil fue lograr que se repusiera psicológicamente del trance.
La
enfermedad ha avanzado bastante y su salud no mejora, los médicos damos por
perdida cualquier acción. Ella misma ha perdido la fe.
Pude
notarlo, le dije. Esa inexpresión de su rostro y ese pesar en su mirar, jamás
eh visto una imagen similar.
Bueno,
aún hay mucho por hacer, y mientras ella siga luchando, la batalla no habrá
terminado. Me gusta tu determinación le dije. Y sentí unas ganas locas de
besarla.
¡Qué
mujer! Era una dama en todo el sentido de la palabra. Dejo su mano a mi alcance
y yo la sostuve, al tiempo que decía, eres valiente, eres la ladrona de causas
perdidas.
Me
miro extrañada y fue ella quien esta vez poso su mano sobre la mía. Y me dijo:
En realidad, las personas más valientes somos, las que más veces hemos
atravesado momentos de cobardía.
AMOR ALA MEXICANA Capítulo 4
Estaba
en una discoteca, era tarde, mi madre no se había dado cuenta que salía, o si
lo noto no me dijo nada. Yo era María Fernanda, la reina de la noche.
Mis
amigas Carolina Herrera y Coraline Chanel (coco de cariño) me estaban acompañando
en el viaje más interesante de toda mi vida, esto con motivo de celebrar mi
cumpleaños número 21, Fuimos a La Calle siete, una discoteca de ambiente en
México, mis dos amigas eran , como decirlo, eso , ya saben.
Yo
siempre tuve la curiosidad, pero nunca
quise atreverme a probar, sobre todo por mi temor a ese mundo. Y sobre todo por
lo repulsivo que me resultaba ahora que mis dos tíos favoritos habían
declarado, ese asunto.
En
fin llegamos y noté que todas se quedaban mirándome, no solo era una niña fresita
como suelen llamar a las chicas con clase y adineradas, sino que esta niña
además era muy bonita, ya adentro mis amigas conocieron a dos simpáticas
chicas, una se llamaba Josefa y la otra Jenny, y a claro a mí no me quedo otra
que hacerla de violinista. Realmente me aburrí, sabía que en un lugar así no
encontraría a nadie.
Coco
me trajo una botella del mejor tequila de México, una botella de José Cuervo,
recuerdo. Y Carolina una de Whisky, Jhonnie Walker. Así que a mí me pareció
divertido bautizar a las recién conocidas con esos nombres y dije: hoy
conocimos a José cuervo y Jhonnie Walker en persona, mi broma no les hizo mucha
gracia. Se acabaron las risas y ellas siempre a la defensiva sacaron dos
enormes pistolas, ahí note que no solo se acercaron a nosotras por nuestra
belleza, querían algo más.
Un
par de palabritas cariñosas por parte de mis amigas y ellas bajaron las armas,
pero ya habían quedado al descubierto. No paso mucho tiempo para que la policía
se hiciera presente, de seguro alguien había cantado. Estábamos en una zona
rosa y no lo sabíamos. Para nadie es un secreto que en México, corre sangre
pólvora, coca, dinero y narcotraficantes. Pero así como existen las almas más
sucias y corrompidas también están las almas más puras y las cosas más
espirituales y bellas que puede haber. Y eso lo descubriría más adelante.
Empezaron
los disparos y yo me había separado de mis amigas para ir al baño, atine a
tirarme al piso, sentí como algo húmedo recorría mis piernas y pensé, no puede
haber momento peor que este para que me venga la regla, ¡Oh no! No era eso.
Efectivamente
era sangre, sangre que brotaba de un pequeño agujerito cerca de mi entrepierna.
Si seguía desangrándome era seguro que moriría, espere que terminara el
tiroteo. ¡Dios! ¡A qué discoteca de mierda hemos llegado a parar!
Sentí
que se me nublaba la vista y me desplome. Cuando abrí los ojos estaba en el
hospital y una doctora examinaba mi pierna.
¿Qué
pasó? Dije tratando de parecer sobria, me duele la cabeza.
Relájate
dijo ella, sosteniendo mi mano, fue difícil pero salvamos tu vida. Habías
perdido mucha sangre, así que tuvimos que hacerte una transfusión,
afortunadamente tienes le mismo grupo sanguíneo que yo.
¿Quiere
decir que me dono su sangre?
Si
quieres llamarlo así, es mi trabajo, vivo para salvar vidas.
¿Puedo
saber su nombre? pregunte tratando de contener ese sentimiento de gratitud que
brotaba de mi pecho.
Lorena,
dijo, mi nombre es Lorena Donado. Soy médico cirujano, y estaba de guardia
cuando te trajeron, ahora si me disculpas debo ir a ver a los demás pacientes.
Claro,
le dije, y que pasa si necesito algo, no sé, como puedo comunicarme con usted.
Se
rió, si quieres puedo darte mi número, dijo mientras se alejaba.
AMOR A LA MEXICANA Capítulo 3
Llovía,
hacia demasiado frio y el mar me rociaba con su aroma salino directo en la
cara. Era uno de esos días nublados que te dan paso a reflexiones sobre la vida
y sobre el amor.
Sobre
ese amor que a veces buscamos, sobre ese amor que llega cuando menos lo
esperamos o que está ahí pero no lo notamos, porque queremos negarnos a amar o
porque sencillamente no aprendimos a detectarlo. Pues no es claro como aprender
si es que en la escuela de la vida no te lo han enseñado.
Pero,
la vida no está compuesta solo de recuerdos, también de sueños, esos que
planeas hacer cuando seas grande y que, para tu congoja no siempre se cumplen
como los soñaste.
Mi
pequeña María Fernanda cumpliría 21 años en noviembre de este año, le había
prometido que su fiesta de cumpleaños sería en México, con un viaje pagado para
ella y sus amigas. Podía darme ese gusto, las cosas en la constructora iban
bien y mi marido el Ingeniero Mecatronico Fernando Montenegro, era una de las
personas más influyentes del país. ¿Qué podía salir mal?
Meses
atrás me había enterado que mi hermano Declank y mi hermana Laura habían salido
públicamente del closet. Fue algo intenso. Su vida era pública, ella era una
cantante y él era dueño de una conocida disquera internacional. Ambos
trabajaban juntos, pero jamás pensé que los rumores fueran ciertos.
A mí
no me afecto tanto, pero si a mi hija. Estaba decidida a no dejar que este incidente
fastidie su excursión por Norteamérica.
Gritos
de libertad en el Distrito Federal, justo viajo una fecha cercana al 28 de
junio, típico de esta fecha, la marcha del orgullo gay. Miles de banderas con
los colares del arcoíris se levantaban por el cielo, había un aire de hermandad
en el ambiente, desde San Francisco hasta New York. Desde Jalisco hasta Puebla.
Lugares pequeños, lugares grandes, todos estaban invitados a esta cita con la
unión. Y claro María Fernanda, mi hija, no lo soportaba. Suficiente había sido
para ella enterarse lo de sus tíos, fue tan impactante que, dejo de hablarles.
Una
mañana la desperté.
Fernandita
hija, levántese que llega tarde al aeropuerto.
Ay
mamá, que ya no soy una niña, simplemente no me dan ganas de viajar.
Pero
que estás diciendo niña, tenemos los pasajes comprados con un mes de
anticipación sabes que si los perdemos tardaremos mucho en regresar.
No
me importa. No voy a viajar.
Al
principio creí que era un capricho suyo, luego, con el pasar de las horas
comenzaba a preocuparme. Sobre todo cuando vi que ni siquiera se había
levantado de la cama, tan solo faltaba una hora para que el avión con
destino a Lima partiera.
Mira
hija, dije enojada, si quieres quedarte es tu problema, pero te advierto una
cosa, no cuentes conmigo para volver. Dije sin estar del todo convencida de lo
que decía.
Mi
soberbia no me permitió observar la foto que mi hija sostenía entre sus manos,
ni sus ojos llorosos, ni las marcas en su piel.
Vete,
dijo ella. Márchate como haces siempre que tengo un problema.
Pero
yo ya no oía, ya estaba en el auto. Pensando que en algún momento de los 45
minutos restantes, ella se vestiría, haría su maleta, dejaría nuestra mansión
en México y me seguiría.
Ya
era hora del abordaje y María Fernanda no aparecía, seguramente se ha quedado,
dije. Ay, mi hija me conoce bien, sabe que no la dejaría desamparada. No
obstante, me preocupa su decisión.
Llegué
sin novedad a Lima, Julieth mi fiel chofer estaba esperándome en el aeropuerto.
Debo reconocerlo señora Sofia, siempre se ve radiante, no importa si viene de
México o si apenas acaba de levantarse, dijo ella. Por cierto linda, dije yo, ¿Qué
sabes de mi marido? Nada señora, aún no ha vuelto de Las Bahamas, según él
tiene una importante convención de negocios.
Bueno,
si el gato está de vacaciones… los ratones hacen fiesta, completo ella,
lanzándome una sonrisa coqueta.
Fuimos
a la casa de playa, solo ella y yo. Debo reconocer que mis hermanos eran muy
valientes para mostrarse tal cual sin temor, siendo ellos sin nada que
esconder. Yo por otro lado, no me atrevía a admitir mi infidelidad, ni mucho
menos que era parte de ese mundo que tanto negaba.
Pero
Julieth era una amante excelente, hacía que olvidara todas mis preocupaciones,
todos mis problemas sucumbían ante sus cálidas palabras, ante esos susurros
mientras hacíamos el amor, ante esas frases tan excitantes, y con tanto amor, ¡oh
sí! Ella me amaba como nadie, ni siquiera me sentía así en los brazos de Fernando.
Y pensar que todo empezó como una broma de mi marido.
Me
decía, no quiero que me seas infiel. Ni siquiera con el chofer así que mañana
mismo contrato a una conductora para que te lleve a donde debas ir.
Sus
celos me dieron risa. Jamás pensé que cometía el peor error de su vida.
AMOR A LA MEXICANA Capítulo 2
Era
hora de la verdad, estaba decidida a amar, a entregarme sin reparos. La tomé de
las manos y la conduje al lugar pactado. Ella cerró las cortinas y aquel
recinto fue convertido en un santuario donde dos almas se amaron y entregaron
un poco de si para fundir ese sentimiento y llevarlo por siempre en sus
corazones embargados de desenfreno.
La
tome de la cintura, la acerque a mis labios y sin tocar los suyos sentí como me
amaba. Quise recordar ese momento por toda la eternidad, no hubo mucho tiempo
para pensar y nos dejamos llevar por el momento.
Ella
coloco sus brazos alrededor de mi cuello y mientras me acariciaba me iba
desvistiendo. Al tiempo que yo deslizaba mis hábiles manos entre sus piernas y
mis dedos alcanzaban la gloria. Mágicamente se introducían hasta donde su
anatomía lo permitía. Soltó un gemido muy cerca de mi oído, haciendo que me
derrita de placer, un movimiento más otro gemido, luego otro y otro y varios a
la vez, mis manos tomaban más velocidad. Una arriba acariciaba sus senos, su espalda,
su cuello. Y la otra seguía en ese monte de Venus, cada vez más cerca al olimpo
que se mecía entre su delicado clítoris
y la entrada al paraíso.
Yo,
tomaba la iniciativa en todo momento, y ella se dejaba querer, me tocaba ser la
mujer. Ella se dejaba, y me enloquecía con su manera de disfrutar el orgasmo.
Esos gritos me llevaban lejos, me sacaban de este mundo y me depositaban ahí
donde los sueños se hacen realidad.
Empezaba
a cansarme, le cedí la posta. Ella ni corta ni perezosa me recostó en la
alfombra, situó mis nalgas sobre un cojín y me pidió que abriera las piernas.
Poco a poco empezó a besarme los muslos cada vez más cerca a ese punto que
tanto me gustaba, cuando su lengua llego a ese espacio, mi cuerpo se
desvaneció, sentí que flotaba y que ella flotaba conmigo. Fue tan magistral, Dios,
tocaba el cielo con las manos, sentía como si fuera a morir y resucitar en un
solo paso.
Fue
ahí donde recordé lo de mi enfermedad, bah, no es importante pensé. De todas
formas no creo que pasé nada malo. Perdí la concentración, hice un movimiento
brusco y me incorporé, la besé, la besaba como si jamás pudiera volver a
hacerle el amor. Y así sería.
Meses
después me enteré que realizaría una especie de voluntariado en el África,
supuse que no la vería jamás así que quise ir a despedirme. Me recibió cordialmente
en su casa, los hermosos cuadros de abedul decoraban como siempre ese acogedor
hogar. El sillón amplio cerca a la chimenea, le daba un aspecto como de
castillo medieval.
Qué
bueno que hayas venido me dijo ella cortando el silencio. Era necesario tener
esta conversación.
Quede
perpleja, no eres de las personas que sienten cuando tienen algo con alguien,
le dije. Alucinando que quizás tanto fuego hubiera despertado en su espíritu
amor.
No
es eso, dijo pausadamente, la verdad debía decirte algo. Tomo aire y me dijo:
Estoy embarazada.
Solté
una carcajada, no me dirás que soy el padre, le brome. No es un chiste dijo
inexpresiva.
Además…tengo
VIH.
Sus
palabras me cayeron como un rayo en una tormenta. Me pare, le di un abrazo y
luego, ella contuvo una lágrima y me beso. No la retiré porque también
necesitaba ese beso. El calor de su piel, el contacto con su alma. Sentir que,
aunque no me amará, no le era indiferente.
Saldremos
de esto juntas, hazlo por tu hijo y por ti. No viajes te lo pido, no resistiría
verte lejos de mí.
Contuvo
otra lágrima, Laura, nunca te lo dije pero eres la primera persona a la que le
digo esto, ni mis familiares o amigos más cercanos lo saben.
Ana,
le dije, sabes que cuentas conmigo desde ahora y para siempre.
Sabes
por qué te dije esto , que nadie más sabe por qué te amo, porque despertaste en mi eso que tanto
trate de ocultar, eso que siempre fingí en otras relaciones pero que ahora es
real y no se compara a nada que haya sentido antes.
Te amo y quiero vivir por nosotras,
por mi hijo. Por un futuro a tu lado.
Asentí,
La tome de la cintura y la bese con el más profundo sentimiento, Acaricie sus
mejillas, Con besos seque las lágrimas de sus ojos, como mi madre lo hacía
conmigo cuando lloraba.
Quise
contarle lo de mi enfermedad, pero cielos después de su confesión no me atrevía
a decirle.
No
paso mucho tiempo para que sus recaídas fueran más constantes y aunque hice de
todo por darle una vida digna, una mañana de abril sus ojos se cerraron para
siempre.
Y
aunque sé que el cáncer que tengo avanza cada vez más rápido aun no le pierdo
la alegría a la vida. Ana me regaló una niña, que es casi su fiel recuerdo y
que a petición suya se llamó como ella.
Me
recuerda tanto a su madre, que es imposible rendirse, no aquí, no en esta
situación. Traté de contactar con el padre de Ana. Aunque no me conocía, le
conté la historia que me dijera su madre. Él desconoció esta versión y me dijo
que no tuvo nada con ella.
¿Cómo?
Y quien es el padre. Sera quizás que cumplió con su sueño de maternidad asistida
y nunca me lo dijo. ¿Qué sería de la niña cuando yo muriera?
Por
el momento, contraté una nodriza para la pequeña, redacte mi testamento en el
que dejaba todas mis posesiones a nombre de Ana, que serían administradas por
Declank mi hermano menor, hasta la mayoría de edad.
Ahora
sí, me dije, puedo morir en paz.
AMOR A LA MEXICANA Capítulo 1
Era
de noche, mi cuerpo extrañaba sus besos, mis senos enloquecidos de pasión,
extrañaban sus cálidos labios. Mi clítoris ardía en deseo. Más ella ya no
estaba.
La
mexicana, como quería a esa condenada chamaca. La extrañaba, cuanto la
extrañaba. Extrañaba su sonrisa y su mirar, sus palabras de aliento y de amor.
Quienes amamos intensamente podemos darnos el lujo de padecer una larga congoja
cuando el ser querido se va.
La
mexicana, era ella y ninguna más, pero no era suficiente extrañar. Mi cuerpo
pedía más. Así que la llamé. Debí saber que no me contestaría. De otra, será de
otra. Como antes de mis brazos, parafraseaba a Neruda, mientras apagaba un
cigarrillo y mi mente se consolaba pensando en lo feliz que ahora ella podía ser.
¿Cómo
olvidar aquellos labios? Como dejarla de amar, si siento que me moje entre sus
manos, tan solo con verla pasar. Le importaba mucho lo que pensara su familia,
su entorno, sus amigos. Ella no quería sentir, ya no quería amar.
Entonces
recordé como me mandé.
Quiero
ser la chica mala de esta historia le dije, la tome de la mano y le di un beso
en la mejilla. Pues aprende dijo ella, me tomo de sorpresa por el cuello y me
impregno un apasionado beso en los labios. Era de noche y el parque Kennedy,
bien podía camuflar a dos amantes apasionadas. Acto seguido le pregunté:
¿Quieres estar conmigo?
Ella
se quedó callada, como pensando, como para hacerme sufrir. Y esos segundos de
espera fueron años, hasta que un si diminuto se asomó en la penumbra. Sonreí,
sonreí tanto que ella me dijo, cambia esa cara de idiota.
Su
delicadeza no era precisamente su mejor virtud. Pero supe que desde ese día mi
vida cambiaría radicalmente.
Ella
era artista, pintaba los más espectaculares lienzos y por supuesto, desnudos,
fue así como la contacte por primera vez y aunque nunca concretamos la cita,
siempre fue entretenido charlar con ella entrada la noche, siempre de frente.
Invitándole un café de esos bohemios en Miraflores o viendo una galería de arte
en Barranco.
Fue
en esas conversaciones que salió a traslucir un viejo incidente en una
discoteca miraflorina. Era el cumpleaños de un amigo, me contó. Era mi pata del
alma, siempre creí que su aversión por las chicas era por temor a enamorarse
tanto de una y no ser correspondido. Pero no, esa noche descubrí de qué pie
cojeaba el pato. Soltó una carcajada, me abrazó y dijo que continuaría el
relato en otro momento.
Entonces
puse cara de molesta, esa cara que tanto la conmovía. Bueno, continuó, mi amigo
me propuso visitar una “discoteca de ambiente” y le dije: ¿Declank le vas a los
hombres? Y él con un gesto coqueto masculló un sí bastante afeminado.
Nunca
lo habría imaginado, pensé que esa corbata rosada era un toque de glamour. Que
ese afán por ver la serie Glee era otro de tus tantos caprichos.
¡Ay
ya párale! No te metas con mis gustos Ariana, además que tanto me reclamas si
yo sé que tú también eres.
Simplemente
me ahogue en un estornudo extraño, mientras ella me extendía su pañuelo y me
miraba con cierta dosis de complicidad.
¿Cómo
crees que se dio cuenta?, atine a preguntar. No lo sé, respondió ella. Hace
tiempo que aumentamos y somos más evidentes sin querer, o a veces con esa
esperanza de que noten nuestra existencia, así es más fácil conseguir pareja,
¿no lo crees Sonia?
Me
puse roja, tan roja como un tomate maduro, y luego palidecí. Tienes razón,
respondí para salir del bochorno. Pero hay que saber con quién hacerlo ¿no?
Arremetí.
Y
antes de que pudiera decir o hacer algo más pedí la cuenta y nos despedimos.
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