miércoles, 5 de febrero de 2014

Soy como soy y punto .

¡Qué nos pasó?
A veces en la vida, hay que encontrar más de una salida, a veces aunque duela hay que olvidar.
Eme aquí, presa del remordimiento, de una tristeza inmensa que invade mi cuerpo, una fase de manía y luego una adicción.
A veces miras atrás y quieres borrar tus errores, pero te preguntas: ¿Hoy estaría aquí, en esta situación si no me hubiera equivocado? Suspiro, me rió, bostezo y sigo mi vida, como una liebre, veloz como el viento, pero que ante la carrera decisiva, se queda dormida. Y deja sus sueños pasar y prefiere presenciar el presente.
Y no sabe qué hacer, el pánico la invade entra en angustia, se retuerce por dentro, por fuera ella sigue siendo igual. Calla, pasiva, tal cual.
Luego un alivio inmenso, el pensamiento más sublime, Dios, la conciencia de un ser creador, que te cuida y te entiende. Y su hijo, Jesús, junto a María su madre. Cantar alivia el alma, te da esperanza retrasa el dolor y te motiva, te da una luz.
Que a veces la soledad es mucho mejor que la mala compañía, que no se puede medir el valor de la familia, pero esa que no se olvida de ti y te abandona, o no te entiende. La verdadera familia, es aquella que te rescata de ti misma y te enseña a ser gente.

Solo me queda respirar encomendarme al Señor y planear mi futuro, con cautela y tino. Siendo consciente de los pasos que conlleva cada decisión.

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